El mejor bocado

¡Compañera, ese vaso está mal lavado!, le solté alarmada. Sin disculparse siquiera, la muchacha accedió a mi petición de fregarlo ante mis ojos. Confieso que ya no sabía si tomarme o no el batido, mas terminé por degustarlo. Estaba riquísimo, pero ni esa certeza pudo borrar la desconfianza que acompañó cada sorbo

http://www.bohemia.cu/2012/06/19/opinion/pensandolo-higiene.html

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