No quiero que me piropeen

Entre mis malos recuerdos está el de aquel individuo que, muy cerca de la capitalina terminal de ómnibus, le soltó durante años a cada mujer que pasara por su lado una retahíla interminable de vulgaridades, donde enumeraba “las cosas” para hacerles en una supuesta intimidad

http://www.bohemia.cu/2012/04/27/especiales/cronica-no-quiero-que-me-piropeen.html

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