Las excentricidades de Obama en Cartagena

Sus servicios secretos le probaron la comida para que no le envenenaran, le sirvieron sus propios camareros, llevó americanas blindadas y ocupó todo un hotel de lujo durante su estancia. Ser el hombre más poderoso del planeta tiene su precio y Barack Obama, o, mejor dicho, los contribuyentes estadounidenses, lo pagaron con creceshttp://www.granma.cubaweb.cu/2012/04/18/interna/artic01.html

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